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viernes, 8 de noviembre de 2013

0 Fraga quiere aplicar el articulo 155 de la constitución, la formula de control más radical. Intervenir en las autonomías por el interes general de España.

Fraga quiere aplicar el artículo 155
 
Manuel Fraga
 
 

La forma de control más extrema a las comunidades autónomas viene reflejada en el artículo 155 de la CE, por el cual el estado puede imponer las medidas que considere oportunidades para preservar el interés general, con el visto bueno del Senado

 
El presidente de La Xunta de Galicia y “padre de la patria”, Manuel Fraga Iribarne presiona insistentemente al ministro del Interior, Mariano Rajoy para que haga uso del artículo 155 de la Constitución. Dicho artículo contempla la posibilidad de que el Estado retire las competencias en materia de seguridad y orden público de aquellas comunidades que no sean capaces de mantenerlo. Es evidente que la Ertzainza se ha demostrado incapaz de garantizar la paz y la seguridad de los ciudadanos y resulta poco comprensible que el Estado no quiere hacer uso de una herramienta ofrecida por la Constitución.

Es posible que la suspensión de la capacidad política de la Ertzaintza provocara desaveniencias por parte del nacionalismo vasco. Y es posible también que en términos electorales, el PP saliera muy perjudicado por esta medida. Sin embargo, cuando hablamos del “derecho a vivir en paz” de los ciudadanos vascos, la política y el electoralismo deberían de quedar aparcados. Porque la ausencia de seguridad en Euskal Herria no es una conjetura especulativa como el mal de las vacas locas. Es una triste realidad que tiene un refrendo casi diario.

Aznar afirmó en la junta directiva del Partido Popular que “había instrumentos legales para luchar contra ETA”. Rajoy también señaló que había capacidad policial para ello. Y tienen toda la razón. El problema es que esas herramientas llevan durmiendo el sueño de los justos desde hace 25 años bajo la excusa del “diálogo” y del “consenso”. Y como sabiamente afirma el filósofo Julián Marías, “no hay que intentar contentar a quien no se quiere contentar”
 
Fuente: Diario hispanidad 20/07/2001
 

lunes, 10 de junio de 2013

0 El PP intenta evitar la comisión Gescartera

La “comisión Gescartera'' encauza su recta final. El PP quiere que las   comparecencias cesen el próximo lunes, tras escuchar a los ministros Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro.

logo gescartera


Luego, que los partidos preparen ya sus conclusiones. La oposición, indignada, denuncia también el intento de los `populares'' de cambiar el formato de las comparecencias de los ministros para evitar que sean interrogados.

El Partido Popular quiere dar carpetazo definitivo a la comisión Gescartera el próximo lunes, tras las comparecencias de los ministros de Economía, Rodrigo Rato, y Hacienda, Cristóbal Montoro. Además, pretende cambiar para ellos el formato de la sesión, de forma que no puedan ser interrogados por la oposición, sino hablar en primer lugar para facilitar su versión de los hechos, escuchar luego a los partidos en bloque y tomar de nuevo la palabra para cerrar la sesión. Para el PSOE, si los populares imponen sus planes -lo más probable, dada su mayoría absoluta- consumarán un «grave atentado contra la democracia».

El futuro de la comisión se conocerá hoy, cuando se reúna para ordenar los trabajos. No será un debate sencillo. PSOE, IU, PNV y el Grupo Mixto quieren frustrar las intenciones del PP, pero no está en su mano, a no ser que convenzan a los populares para que, por propia voluntad, cambien de opinión, lo que parece más que improbable. Los socios del partido mayoritario, CiU y CC, probablemente eludirán decantarse, pero ven satisfechas sus expectativas con los trabajos desarrollados hasta ahora.
En lo queda de semana, la comisión acogerá ocho comparecencias, entre las que destacan la del jefe del gabinete de Rato, Jaime Pérez Renovales (hoy); la del director general de la Agencia Tributaria, Salvador Ruiz Gallud (mañana), y la del secretario de Estado de Economía, José Folgado, y el director del Banco de España, Jaime Caruana (el viernes). El PP, que ha contado hasta ahora con el apoyo de sus socios CiU y CC, quiere que el lunes acudan a la comisión Rato por la mañana y Montoro por la tarde. Y, aunque evita en estos momentos dar por cerrada la comisión, advierte de que no aceptarán alargar innecesariamente los trabajos con testigos menores.

AMPLIACIÓN DEL PLAZO. La oposición presentó ayer un escrito para solicitar la ampliación del plazo, inicialmente fijado en dos meses -por iniciativa del PP- pero prorrogables, según el acuerdo de constitución de la comisión. Su creación se acordó en Pleno el 6 de septiembre y las comparecencias se inicieron el día 19. Si concluyen el lunes, los grupos contarán luego con un plazo de dos semanas para preparar sus conclusiones.
PSOE, IU, PNV y el Grupo Mixto pretenden que la comisión siga viva hasta finales de diciembre, por entender que faltan aún testimonios «importantes» que escuchar -medio centenar, según los socialistas- y documentos que recibir.
El portavoz socialista en la comisión, Antonio Cuevas, recordó que aún no se ha interrogado, por ejemplo, a los inspectores de la Agencia Tributaria que tuvieron que ver de una u otra forma con la paralización de cuatro expedientes abiertos a Gescartera, sus propietarios o sociedades afines. Tampoco han comparecido empleados de la agencia de valores relacionados con su contabilidad o los funcionarios de la Comisión Nacional del Mercado de Valores que ejecutaron su intervención.

Fuente: Diario16

miércoles, 5 de junio de 2013

0 Presidente Bush

 
        
George W. Bush
                                                                                                                                 21-01-2001

GEORGE W. Bush se presentó ayer en su toma de posesión como un presidente integrador. Pero el segundo hijo de un presidente que llega a la Casa Blanca es también el primero que en 112 años no gana en votos populares y llega tras la polémica sobre la falta de recuentos de votos en Florida que determinó la suerte del Colegio Electoral. Necesitará algo más que los cuatro lemas -"civilidad, valentía, compasión y temperamento"- en los que se envolvió en su discurso para convencer a los americanos. Cada nuevo presidente que entra en la Casa Blanca suele generar una nueva ilusión. George Walker Bush no la ha despertado, pese a un discurso inaugural mucho más programático que el de sus predecesores.

Bush se tendrá que labrar una legitimidad. Pero tiene en sus manos un inmenso poder. Es también la primera vez, desde 1955, que los republicanos controlan al tiempo la Casa Blanca, la Cámara de Representantes y, aunque sea por el voto de calidad del vicepresidente Dick Cheney, el Senado. Las protestas paralelas han vuelto a aparecer en la toma de posesión presidencial de Bush, como sucedió en la ya lejana de Nixon en 1973, en plena guerra de Vietnam. Al menos pueden servir para calmar los ánimos de los demócratas que Clinton haya conseguido salir de la Casa Blanca cerrando el caso Lewinsky mediante un pacto con el fiscal especial Ray para acabar el asunto a cambio de admitir que mintió bajo juramento sobre sus relaciones con la becaria, una multa de 25.000 dólares y la suspensión temporal de su licencia de abogado en su Estado natal de Arkansas.

Clinton consigue poner fin a la pesadilla que le ha perseguido durante estos años sin pasar por la humillación de un perdón por parte de su sucesor y tras haber firmado, como último acto, la clemencia de un centenar de personas; entre ellas, un antiguo colaborador implicado en el caso Whitewater. Con vistas al futuro, el mensaje de unidad política, social y racial del nuevo presidente debe traducirse en medidas concretas. De momento, ha confirmado todo un programa: mejorar las escuelas, reformar la sanidad pública, reducir impuestos, luchar contra la pobreza, integrar a los inmigrantes y aumentar el gasto militar "para construir unas defensas a prueba de todo reto", lo que incluye el polémico escudo antimisiles. Así expuestas, las grandes diferencias no son tanto de política cuanto de talante y de personalidad, un factor crucial en las pasadas elecciones. Y la personalidad va a contar.

Bush ha nombrado un Gabinete claramente escorado a la derecha -especialmente con la designación del ultraconservador John Ashcroft como fiscal general-, pero con pesos pesados y experimentados en su seno. Esto puede ser positivo, pero Bush tendrá que demostrar su capacidad para dirigir el Ejecutivo no como un consejo de administración, sino como un líder político, y evitar que el Gabinete se divida en reinos de taifas abiertos a los grupos de presión. Bush entra en la Casa Blanca cuando la economía se está enfriando y las familias se muestran más prudentes ante el consumo y ante el endeudamiento, en contraste con la pretérita "exuberancia irracional" contra la que previno en 1996 el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan.

Quizá en tales tiempos peores, la reducción de impuestos no venga mal para suavizar ese aterrizaje. Bush se presenta como un presidente menos inclinado a que EE UU intervenga en el extranjero, más propicio a participar para preservar el equilibrio de poderes -es decir, la preponderancia de la hiperpotencia que preside- que directamente en conflictos, tal como subrayó ayer mismo. La intención declarada unos días atrás por Bush de que EE UU deje de financiar a organizaciones internacionales que defiende o fomentan el aborto en el Tercer Mundo es preocupante. Bush apunta una política exterior más unilateralista, lo que deja aún menos papel a las organizaciones de gobernación global, como la ONU. Pero quizá así Europa se ponga las pilas de una vez y reduzca su dependencia respecto al poderío de EE UU.

Fuente: Diario El Pais
 

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